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P;    MIS ANDADURAS POR EL "AMIGA"
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  Queridos amigos: Este es mi primer
contacto  con vosotros, contacto que
inicio a  través  de Francesc, resi-
dente en su cálida  y hermosa tierra
de Lloret y con el que tuve la suer-
te de charlar por teléfono y así en-
terarme que sí existen buenos amiga-
bles (hay bastante  polución al res-
pecto). La verdad  que al principio,
se me planteó  el  problema  de  una
gran indecisión sobre  lo que podría
escribir; ¿Qué os  voy  yo a  contar
del Amiga que no sepáis  todos mucho
mejor  que  yo?. Pero  cabilando, me
decidí a utilizar mis pequeños cono-
cimientos de  electrónica,  mediante
una  especie  de carta coloquio ini-
cial entre  seria y jocosa, me deci-
dí, digo, a contaros mis relacciones
con Amiga, relaciones que dieron lu-
gar a ser el único (creo yo) asesino
destripador  hardwardiano que existe
y  por  consiguiente, cuales  fueron
los eventos que me  transformaron en
semejante ser.

  Y os preguntaréis... pero ¿qué de-
monios es eso de asesino destripador
Amigable?.... Veréis: pues es un in-
dividuo que no puede aguantar el ver
un eterno"sello de garantía" intacto
sin que no le  aparezcan unas extra-
ñas sensaciones que le llevan inexo-
rablemente a de scubrir qué arcanos 
misteriosos se  ocultan en las inte-
rioridades; y este individuo, que es
el que  os  habla es  el que, armado
con pinzas raras, minialicates, sol-
dadorcito de marras, algún  cableci-
llo de  marras, lupa  tipo  Sherlock
Holmes y  unos  ojos  críticos  tipo
Tracy, busca,  monta, desmonta, une,
desune, estudia,  decide, actúa ....
..¡zas!, se puede  cargar un ordena-
dor. Si amigos; sé que mi pretendida
sabiduría hardwardiana  fue la causa
culpable  del  impune y  premeditado
asesinato de mi  vieja y  nunca  más
amada Amiga 500. Pero  como a  todos
los  presuntos  culpables, me arrogo
el derecho de  defenderme  y por tan
to, hable en mi descago y así, voso-
tros, estimados contertulios, seréis
mi jurado.
  Mi alevosa acción se gestó ya hace
algún tiempo, pero al  principio  no
podía imaginar lo que  iba a ocurrir
en el futuro.

  Un día, deseoso de tener una amiga
sincera que compartiera mis ratos de
trabajo o  soledad y  que  al  mismo
tiempo me fuese fiel,  sincera,  in-
cansable  y divertida, me  fuí a pa-
sear por estas no precisamente cáli-
das calles a  ver  si el  destino me
deparaba el encontrar lo que yo que-
ría y, en efecto ... de repente ¡la 
vi!. Allí estaba, espléndida, llama-
tiva, brillante,  ofreciéndome  todo
aquello  que  precisaba. Después  de
arreglar las  frías cuestiones mone-
tarias, se vino conmigo. En la sole-
dad de mi  despacho, fuí, poco a po-
co, desnudándola  de sus vestimentas
de plástico y  cartón y con solemni-
dad  casi religiosa, la  deposité en
todas  sus partes encima de mi mesa.
Bueno, quiero haceros la salvedad de
que  era  algo... ambigua, o sea  se
llamaba Amiga 500 pero se apellidaba
"ordenador",  pero, bueno, a  mi eso
me impotaba un comino. Prosigo:

  Le  dí  su alimentación voltaica y
¡oh maravilla!; su cara preciosamen-
te  cuadrada,  resplandeció  y  unos
tics, tics y  guiños  dieron  paso a
nuestra primera comunicación. Pasé a
la segunda fase de alimentación y le
dí mis mas frescos bytes  informáti-
cos empezando ella a funcionar a las
mil maravillas: ora me enseñaba ven-
tanas hasta entonces para  mí desco-
nocidas, como guardaba mis  secretos
perfectamente  clasificados, o bien,
me regalaba con unos gráficos jugue-
tones que me hacían aflorar verdade-
ros momentos de  extásico placer (no
todo consiste en  acostarse  con una
tía, hombre).
  Bien, la  compenetración entre los
dos  estaba  hecha. Debo  confesaros
que  antes tuve  otras amistades: se
llamaban  Amstrad,  Sinclair, etc; a
éstos no  los asesiné  pero como  no
les gustó  que les  investigara  sus
interioridades,  se  despidieron  en
busca de otros aires.

  Sigo con mi historia: Nuestra vida
en  comun siguió  unos derroteros de
auténtica y feliz convivencia, pero,
estimaddos  contertulios, la felici-
dad no es eterna y tuvimos el primer
y gran disgusto. No creáis que fué a
consecuencia  de alguna incompatibi-
lidad o  que  hubiera  disminuido mi
admiración hacia ella. Fué su culpa.
Nos respetábamos  mutuamente, la mi-
maba, la cuidaba, la  limpiaba y ta-
paba  y la  muy ¡¡ !!, aquel  aciago
día, me  espetó, roja  de  rabia, un
improperio larguísimo  lleno  de ci-
fras: ¡¡GURU!!.Su cara se encendía y
apagaba con  ira y no hubo  forma de
entablar una conversación  con ella;
tuve que dejarla  de alimentar, des-
conectándola. Y lo más desconcertan-
te es que estas rabietas me las hizo
varias veces. ¿Sería  posible?. ¿Qué
le había hecho yo?. Y no se qué coño
de locura la invadió  que cuando más
contento  estaba... zás ...toma GURÚ
con el  recochineo añadido de lasgas
imprecaciones  numéricas indescifra-
bles. ¡Ah  estimados  contertulios!.
Aquello no podía quedar así. Habíame
machacado  muchas horas de relación 
"chipica" y  no  iba  a  permitir su
desleal actitud.

  Mi admiración hacia ella, no había
disminuido, no  creáis, la  puñetera
de ella sabía  lo suyo, pero ... va-
mos ... que a  mí no  se  me insulta
impune y repetidamente y  menos  con
un insulto tan cabreante y llamati- 
vo.

  Entré en una fase  de frialdad. Es
verdad que en  ciertos  momentos  me
entraban deseos de destriparla, des-
pedazarla o machacarla y  también es
verdad que mi boca mascullaba a soto
voche  palabritas como: coño, joder,
me cago  en tu padre, hija de Commo-
dore y  otras  lindezas. Y en uno de
estos  momentos  mascullantes, quedé
en  suspenso: claro ... natural,  yo
era  su amigo  pero no  su padre; su
padr e se llamaba  COMMODORE. En ese
momento  se coció la  vida futura de
mi Amiga y empecé a sacarle las tri-
pas, el  corazón, la  abrí en canal,
la reconstruí, la desmonté, descubrí
su placa madre, y a  medida que esto
hacía, ella me fué  descubriendo to-
dos los  secretos de  los que  ahora
soy portador. En  principio descubrí
que  el padre COMMODORE producía hi-
jas Amiga  con placas madre mutantes
(circuitos  diferentes en las mismas
series  de  placas madre  con conse-
cuencias   imprevisibles). Esto  por
ejemplo, lo descubrí  cuando la ase-
siné. ¿Por qué?,me diréis: os lo ex-
plicaré:

  Antes de cometer mi Amigacidio de-
finitivo, me  tomé  como es  lógico,
unos dias de reflexión y ya tranqui-
lo, una luz, llena  de microwoltios,
cual ave Fenix, invadió mi chip cor-
ticocerebral: no  debía permitir que
tantos   sufridos   correligionarios
míos, contertulios de pro,amantes de
otras  Amigas, quedaran sin saber de
las  falacias y también grandes vir-
tudes  de nuestras veneradas Amigas.
Para ello  hacía falta  acometer  un
gran sacrificio, había que estudiar,
ver, palpar directamente las entra- 
ñas de esta buena,aunque contestata-
ria  Amiga, hasta inmolarla en  aras
de un mayor conocimiento.

  Y así  fué como  mi querida Amiga,
ahora sustituida por una hermana ma-
yor, más seria y sabia, la  cascó en
aras del saber. Y si el  destino  lo
quiere, el tiempo lo permite y yo no
estoy cabreado  os iré  contando mu-
chas cosas interesantes:


  Hablaremos del Workbench 2.04.

  Hablaremos de como hacer del Amiga
500 una supermáquina.

  Probaremos una barata y buena ace-
leradora.

  Hablaremos del por qué algunas im-
presoras son cascachips.

  Hablaremos mucho más.

  Y desde  luego aquí me tenéis para
lo que, vosotros, los hambrientos de
respuestas, deseéis saber en todo lo
referente al hardware,que os contes-
taré  en esta magnífica revista FAN-
ZINE, si la revista quiere.

  Como  despedida  os  contaré algo:
mucho cuidado para aquellos que, de-
seando  tener más  memoria chip, ad-
quieren una determinada memoria de 2
megas  que proporciona 1 mega de me-
moria chip para Amiga 500:la memoria
funciona  a la  perfección siempre y
cuando no querráis trabajar al mismo
tiempo  con un  disco duro tipo GVP;
en tal  caso vuestro HD no arrancará
ni será por tanto reconocido.

  Mucha atención al Kickstart selec-
tor para  las rom 2.04 y 1.3: no de-
ben haber  pasado un buen control de
calidad, ya  que hay una buena tanda
que  no funcionan  bien  por posible
rotura de  una de las  conexiones de
patilla, lo  que da  lugar a Gurus y
cuelgues desesperantes.

  Por hoy ya está  bien. Deseo habe-
ros entretenido. Si  así ha sido, me
consideraré exculpado  de mi crimen.
Si os  habéis  aburrido  como ostras
perlíferas  (que  son las  que no se
comen), que me  castiguen por mi de-
lito y me  encierren en el  calabozo
de los nunca más escribientes.

  Aquí queda Pedro Santos  de Casti-
llejos, de  esta ciudad de Pamplona,
alias "P:CHIP-ENP8", amigo  de todos los
que amigos quieran ser.


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