Algunas Interpretaciones Informático-Sociológicas en la Expo'92: COLAS ---------------------------------------------------------------------- Recien terminado este acontecimiento, mucho tiempo habrá de pasar para que esta experiencia se disuelva entre nuestro común y (según algunos) glorioso pasado, tanto en los aspectos positivos como en los negativos. Por encima de fenómenos tan populares como han sido el de coleccionar cuantos más sellos de pabellones mejor (yo tengo unos 138 en un solo pasaporte), ha destacado el de la formación de colas. Estas, lejos de ser desordenadas y aleatorias, se regían por estrictas leyes, así como observando los más variopintos fenómenos. A continuación, enumeraré una selección absolutamente subjetiva. ¡Buen apetito! * TIEMPO DE ESPERA EN COLA: Este término no sonará ajeno a cualquiera que haya visitado pabellones como el de Canadá o Navegación en los últimos días de la Expo. Hermosas colas como estas tuvieron sin embargo en ocasiones beneficiosos efectos sobre el acervo cultural de aquellos visitantes que recordaban llevar un buen y, a ser posible, largo libro con el que vengarse del resto de la humanidad que se interponía entre ellos y la entrada del cotizado pabellón. Y no hablemos de las pilas gastadas en walkman, o saliva usada para lubricar miles de conversaciones intrascendentes de aquellos que pensaron que yendo acompañados se hace menos pesado el mal trago que supone esperar de pie ante la siempre lejana entrada del pabellón (queridos lectores, atengámonos a los hechos). * GENERACION ESPONTANEA DE COLA: Estás en el pabellón de Alemania, y ves un hermoso cubo amorfo y pintado de negro, con una entrada y, consiguientemente, una salida. Entras con un par de amigos, y empiezas a soltar gritos de exclamación y placer: ¡Pero qué bonito! ¡Qué maravilla! El público al cual se le ha pasado el más mordaz que delicado tono irónico y burlón, se apresura a disponerse ordenadamente en la entrada, dando lugar a una hermosa cola cuyo ritmo de crecimiento, al igual que el de la población, es exponencial. Cuando salimos, los que entran, lejos de salir apresuradamente al ver que allí hay poco o nada que ver, invertirá una cantidad de tiempo "deleitándose" con la visión de aquello que será directamente proporcional al tiempo guardado de cola. ¡Señores!, que si hubiese un sello a la salida de los servicios, la gente se habría puesto en cola. ¡Hay que ver como ESTAMOS la gente! * ALGORITMOS DE COMPRESION DE COLA: Una rápida estimación del tiempo de espera máximo en la cola del pabellón de la Navegación, nos podría dar unas siete horas (Y he oido que incluso ocho). Así, un espacio muestral tan amplio como el que disponemos en esta cola, constituye el caldo de cultivo más apropiado para estudiar la propiedad de la "compresibilidad de cola". En su comienzo, los visitantes se disponen ordenada y espaciadamente, para soportar estoicamente con la mayor comodidad posible las horas de espera que les quedan. Cuando la proximidad a la entrada de la zona acotada se hace menor, los visitantes hacen gala de su gran resistencia física, que revelan permaneciendo de pie, y acortando ligeramente la distancia. Ahora bien, una vez situados dentro del perímetro acotado, la compresión empieza a revelarse como un hecho importante, momento en el que se suceden peligrosos adelantamientos, embotellamientos, insultos, y otros tantos fenómenos (sin excluir accidentes) que yo hasta entonces creía reservados al tráfico por carretera. Ya en el comienzo de la cola, la carne se confunde con la carne, vistiéndose de tantos tejidos diferentes que la rodean que uno no consigue recordar con que ropa se vistió por la mañana. La compresión de cola tiene un profundo efecto negativo sobre el sentido del humor general, dand lugar en ocasiones a la Policía Compacta, que mirará con muy malos ojos a aquellos que deseen comulgar del sudor del pueblo, allí donde el contacto es más intenso y, por qué no, peligroso. * INSERCION DE UN ELEMENTO EN LA COLA: Proceso extremadamente peligroso de realizar a pequeñas distancias del comienzo de la cola. Como todos sabemos, las colas se mantienen gracias a dos fuerzas, una de atracción (número de estrellas en Lo Mejor De La Expo) y otra de repulsión, ejercida por los propios ocupantes de la cola. Ambas fuerzas aumentan con la proximidad al inicio de la cola, pero como ya sabemos por física nuclear, las fuerzas repulsivas juegan una baza mayor cuanto más al principio. Si un visitante intenta ocupar el orbital de otro visitante en cola, empujado por la fuerza de atracción (¡Esto tengo que verlo como sea!), entrará automáticamente en juego una fuerza de repulsión ejercida por el ocupante previo, tanto mayor cuanto más al principio (ver Principio de Exclusión de Pauli). Tras el inevitable roce, el visitante intruso tendrá que desalojar la cola con toda probabilidad. Así, la única posibilidad de introducirse en la cola es recurriendo a la Afinidad de Cola. Dicho intento de covalencia, se verá envuelto en problemas si los demás visitantes en cola, lejos de apantallar la llegada del intruso, ejercen una fuerza repulsiva en sus dos posibles manifestaciones, tanto en su forma verbal (energía) como física (materia). Aducir una posible amistad con el elemento afín podrá llevar en el caso más extremo a una verificación de identidad, así que a tener el DNI a mano por si acaso. Las "capas" más inferiores de la cola están posiblemente demasiado apantalladas como para intentar la afinidad, ¡así que a la cola! * EXCLUSION DE UN ELEMENTO DE LA COLA: Aparte de la exclusión debida a las ya mencionadas fuerzas de repulsión, merece la pena mencionar las de caracter volitivo, o reflexivo. La relación tiempo de espera en cola / posición en la cola, así como el ver lo que nos queda todavía por delante, juega una importante baza al respecto. Hay quienes recapacitan en el pabellón de Canadá ante la perspectiva de esperar no una sino otras cinco horas, pudiendo ver pabellones como los existentes en las plazas de Africa y América, que no estaban tan mal, y cuyos tiempos de espera eran sumamente asequibles. * RESIDUO DE COLA (O COLA BASURA): Un par de casos muy concretos: Fujitsu y España. ¿Quien no se ha levantado temprano al menos una vez para probar suerte en una de estas dos gloriosas colas? Pasados unos instantes de su generación, un PUPIS se acerca a tí para informarte que probablemente no quedarán entradas para cuando llegues a la taquilla, aunque eres libre de seguir esperando, por si acaso... Y eso va no sólo por tí, sino también por las doscientas o trescientas personas que permanecen impasibles y omnipresentes detrás tuya decididas a guardar su sitio conseguido con tanto esfuerzo, si fuera necesario hasta el mismísimo final. Entonces, puedes decidir sabiamente por intentar un proceso de inserción en cola en una posición superior por Afinidad o, en el peor de los casos, excluirte de ella definitivamente. Pero aun así, una fracción importante de este residuo de cola, seguirá esperando hasta llegar al cartel de "No hay más entradas". Expresiones de desencanto, por decirlo con el más suave posible de los eufemismos, se dibujarán a trazos apresurados en los componentes de dicha cola basura, algunos de los cuales permanecerán por Inercia de Cola (otro interesante fenómeno del que podría hablar largo y tendido) apegados a la entrada, descargando la energía acumulada en forma verbal y, en el peor de los casos, manifestando dicha energía acumulada de forma física sobre algún vigilante del pabellón que, un poco tarde, descubre que no le pagan lo suficiente para lo que le pagan. Y es que esperar una hora a la entrada de la Expo, y hasta dos horas para que te digan que has hecho el más absoluto de los ridículos permaneciendo en el lugar que conseguiste con tanto esfuerzo, está muy lejos de ser algo deseable. Si algún visitante se dedicó a tomar con su video a estos airados visitantes, o a tantos otros EN COLA, probablemente aún sonreirá por enésima vez al contemplar dichas imágenes en su televisor, en la cómoda cuasisoledad que ofrece el salón de la casa de uno, a la cual logramos entrar sin tener para ello que realizar cola alguna... ¡O ESO ESPERO! Killer Byte