­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­ H I S T O R I A S D E L T R E N ­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­ Por Warlord/Impulse Cada vez que veo algún anuncio de Renfe no puedo menos que reir o llorar, y es que entre lo que dice Renfe y lo que hace hay una diferencia brutal. Utilizo habitualmente el tren desde pequeñajo, desde hace más de 15 años y he visto muchas cosas increíbles que por supuesto, pocos se enteran y que habitualmente no salen en las noticias: Trenes que se incendian, otros que se rompen, gente subiendo por las ventanillas ... Podría contar muchas his- torias divertidas, pero hoy no voy a hacerlo. Sólo narraré esta pequeña y divertida historia ... aunque a decir verdad, ahora cuando la pienso me pa- rece divertida. Entonces no lo fué tanto ... HISTORIAS DEL TREN. ¡ LAS AUTENTICAS ! 6 de Octubre 1990: Todos los telediarios recogían la siguiente información suministrada por Renfe: "Ayer tarde fué cortada la vía que une Andalucía con Madrid por motivos de las inundaciones que azotan la zona. Los pasajeros fueron llevados hasta Ma- drid en autobús. La línea ferroviaria fué restablecida hoy mismo." Esto fué lo que realmente pasó: 5 Octubre 1990: 10 Am: Tomo en San Fernando el tren rápido (así se llama) con destino Madrid Chamartín. Hora prevista de llegada: 6 de la tarde. 6 de la tarde: El tren llega a Alcázar de San Juan, a 200-300 km de Madrid. De pronto nos informan que hay una pequeña avería. Es cosa de 30 minutos.... 8 de la tarde: La avería sigue. Empiezan a llegar más trenes a la estación: Un regional, el expreso de Sevilla y un Talgo. 10 de la noche: Todo sigue igual. Hay trenes y colas de gente por todas par- tes. 11 de la Noche: La dirección de Renfe nos invita a una Coca-Cola O a un pa- quete de galletas "príncipe". ¡Cuánta amabilidad!. Después de media hora haciendo cola me dan el paquete de galletas. Con tanto derroche no es de ex- trañar que renfe tenga pérdidas. He contado 14 trenes parados en la estación: Varios talgos, muchos expresos y algunos regionales. 3 o 4 mil personas. 1 de la mañana: Todos estábamos hartos. Nada se nos informaba y el "cacao" era de espanto. Daba la casualidad de que en esta ocasión yo no iba hasta Madrid sino sólo hasta Aranjuez, donde me estaban esperando. Pero conseguir uno de los pocos teléfonos que allí había era imposible y no te atrevías a salir de la estación pues te seguían diciendo eso de "enseguida se repara la avería". 1.30 de la mañana: Empezó a llover de nuevo. Pensé que si no habían sido ca- paces de reparar la avería sin la lluvia ahora sería más que difícil. Me imaginaba que ahora sólo hacían tiempo para traer autobuses. 2.00 de la mañana: Decido salir de la estación pues me olía que algo pasaba Efectivamente, compruebo que algunos se han enterado de que iban a traer autobuses y ya había una cola de 300 personas en las afueras de la estación ¡Que suerte!, seré de los primeros en tomar una autobús. 2.30 de la mañana: Ya todo el mundo lo sabe. Ahora la cola es de 4 o 5 mil personas. ¡era increible ver una cola con tanta gente!.... ¡Y llega un autobús! ... y luego ¡2 mas!. Pero no hay más.Renfe no podía encontrar más autobuses (empezaron a buscarlos a las 12 de la noche. Lógico que no encon- traran). Hay que esperar que lleguen y vuelvan. ¡Bien por Renfe! 4 de la Mañana: Llegan dos autobuses.... ¡mio!. ¡Por fín! 4.30 de la Mañana: Le digo al conductor que me pare en Aranjuez. Al rato me para y me dice que no conoce bien esta zona y que teme desviarse, pero que la estación está ahí al lado y que sólo tengo que andar un trozo, pero que es poco.Me señala una dirección y me dice que por allí está la estación. 4.31 de la mañana: me bajo del autobús.... y se vá. Pero allí no hay nada.Es sólo una carretera secundaria de mala muerte y no veo ninguna luz ni coche por ningún lado. Y llueve a cántaros y encima no llevo paraguas. En fin, me dirigo hacia donde me dijo. 4.45 de la mañana: Nada de nada. El tío se ha confundido o yo me he perdido. 5.00 de la mañana: Sin paraguas y calado hasta los huesos, decido pararme bajo un arbol hasta que vea algún coche. 6.15 de la Mañana: ¡Un coche!. Me pongo en medio de la carretera y a pegar gritos. El tío sorprendido me para y le explico lo que me sucede. Estaba totalmente empapado y la maleta parecía una pecera. Al pobre hombre, le puse el coche chorreando y al principio casi no me creía, menos mal que algo había escuchado por la radio. Así que aunque no se dirigía hacia Aranjuez, me lleva hasta la estación. 6.30 de la mañana: Llego a la estación de Aranjuez. ¡Nadie me espera! 7.00 de la mañana: Estoy en la estación tirado en el suelo con otros que de una u otra forma, también se habían quedado tirados por el jaleo formado. 7.15 de la mañana:¡Por fin mi amigo me recoge!. Resulta que estaba durmiendo en el coche y esperando a que llegara algún autobús. Afortunadamente decidió echar un vistazo y allí me encontró. Al verme como estaba, le dió un ataque de risa, risa que yo no compartía como os podéis imaginar. Con 1 día de retraso, ¡ya he llegado a Aranjuez!. ¡Ah!, al día siguiente fuimos con un cabreo de espanto a la estación de Cha- martín. Había una cola de gente reclamando impresionante. Allí me entero que los últimos de la cola llegaron a Madrid al día siguiente por la tarde. ¡In- creible!. ¡Ah!, ¡no me devolvieron ni un duro!. ¡La culpa no fué de Renfe!.